Guijarro azul

En juegos de luz y sombra Abierto mi puño, y en mi palma un guijarro pulido. Ya estoy aquí… he venido tendiendo mis huellas sobre el camino.

El río; tan sólo un momento, un parpadeo, en un segundo le he perdido. Pareciera ser el cauce de ayer… pero ya no está conmigo.

Fácilmente se ausenta y aunque al mirarlo me hace pensar que se engalana con el mismo atuendo, claro está; es distinto.

Algunas veces desde este lecho rocoso, me hago a la idea de que no se ha marchado… que sigue en ese bullicio, en el del amanecer que cantó a mi oído.

Pero no es cierto… recorren mis pies su cauce, reposo de nuevo en esta piedra, le vuelvo a mirar y ya está lejos.

El río; así en un suspiro. ¡Ya no está aquí! Pero en algún lugar por los campos de limoneros o bajo cónicos abetos.

Desde esta roca deforme he arrojado una rama seca y también ya no está conmigo, así como la corriente sigue su curso, emprende con ella el destino.

El río nunca es el mismo, entre golpeteos y remolinos Mi rostro a sus ojos, es desconocido.

Quizá este guijarro azul, no el río… está ahora conmigo.

Una vez abrí mi puño, y en mi palma un colibrí construyendo el nido, en lo alto de una montaña. En la copa de un pino. ¡Oh,sorpresa la mía, también un hombre pequeño! Levantado su casa entre el valle y el lecho rocoso.

Author Angel ©️ Voset

Pictures by fine art America and Ocean’ s bridge oil painting.

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Orígenes

A estas colinas he vuelto. Conservan el color de sus ojos, poco ha cambiado el crepúsculo. Demasiado los relojes y el tiempo.

A medida que asciendo, y aunque mis pies todavía se apoyan sobre la hierba por estos caminos. Me observan Seres, viejos amigos sintiendo miedo.

¡Hablar intento! no quieren salir del refugio frío y obscuro. Ellos no saben cuán inmortales son, yo lo sé; aún así no soy mejor, pero yo sí creo en alados designios, en seres lumínicos.

Percibo al desnudo, sin túnica al sol geométrico. Traduzco notas del viento, los mensajes que guarda y oculta, en la capota al danzar en remolinos.

Yo también estuve entre ellos. Un día me abrazaron, ya no me abrazan. Ya no soy bienvenido a sus pasajeros y bellos aposentos.

En invierno estas manos todavía buscan el calor de un bolsillo, y mis pulmones el aire destinado a cultos e incultos.

Sin embargo… en este instante, ya no pertenezco totalmente al mundo de sólidos y densos huesos.

¡Me aborrece el núcleo de hierro! como si no fuese de aquí nativo. Tal vez mi origen de aquella fuente que exhala letras, poetas, pensamientos y versos.

Quizá a estas colinas sea la última vez que regreso, si así fuera, la fe no pierdo. He sembrado semillas por el camino. Por si acaso alguien se siente solo, y necesita de una farola para encontrar el sendero.

Tal vez debe ser cierto, que a un individuo sólo se le puede atrapar cuando considera que está atrapado.

Author Angel © Voset

Photography by Tobeeko, fine art America (editadas)

El juego de la vida

En noches como esta, observando estrellas. Dificilmente podría ignorar la fría ausencia, el fulgor del sol al morir el día.

Sólo aquí junto a sombras, es que puedo contemplar destellos de luna dibujando en canvas la hierba.

Es así como la fe… es todo lo que me queda. ¡Pocos, en muy pocos la oración se desliza por la boca En el alma que es nadie sin ella!

Sólo hasta hoy; es que mi espíritu del letargo despierta. No son mis pupilas, es fe depositada en luz, cuando el rocío al amanecer resplandece en higueras.

Sólo así, entre nocturnos y apacibles cielos, es que mi fe se alimenta… y enciende una vela.

¡Casi nadie es consciente de las redes que entretejen; el tiempo, la vida, la materia! Porque los hombres no recuerdan.

Sin espíritu no se extienden alas al universo, ¿Quién podría?

Al agua desviar del camino, enverdecer extensas millas desérticas. Sanar cuerpos. Tripular, juguetear con aviones en nubes de seda.

Vencer miedos, descubrir islas, mares. Litorales. Materializar sueños, pensamientos. Zarpar, anclar… enamorarse en lejanos puertos. Ser feliz en el juego de la vida.

Cuando el hombre está fijo en demasiadas barreras, anhela ser libre. Pero si se le arroja hacia la libertad total, no tiene propósito y es desdichado.

—L. R. H

Algunas veces el ser humano es incapaz. Incapaz para comenzar, cambiar y parar por él mismo. —L. R. H.

Author Angel ©️ Voset.

Photography by we heart it. Pinterest. Need pix.com

Lunas y soles

Agua dulce. Algunas veces de oriente y otras de occidente.

Vientos girantes en hélice. Colores múltiples en tierra fértil.

Hierba ondulante. Alas. Por doquier saltamontes.

Frutos. Escarpados. pendientes. Vigilante incesante… espíritu en charcas Nubes flotantes.

Olas empujando embalses. Lentos… rápidos mares.

Azúcar de caña. Café; colinas, lunas y soles.

Cinturones de Júpiter, ¡aquí, allá! Profundos cráteres.

Artesano, poeta. también un día Platón. Newton Aristóteles, multitudes.

Vida en arterias, paladares. Pulmones de hombres.

¡Soy ríos y flores! Sistemas solares. Escarcha de nieve.

Declives, horizontes. Gentil lluvia. Arcoíris, átomos, moléculas. Acres.

Éter, corazones. Fríos estanques. El niño que camina. En tiempos pasados aquel que aquí jugaba… mañana el que aún no nace.

Soy un vagabundo en un viaje perpetuo, mis señas son un impermeable, buenos zapatos y un bastón cortado en el bosque;

Ningún amigo mío se relaja en mi silla, no tengo cátedra, ni iglesia, ni filosofía.

No llevo a ningún hombre a la mesa, a la biblioteca o a la bolsa. Pero a cada uno de vosotros, hombre o mujer, lo llevo a una cumbre.

Mi mano izquierda ciñe tu cintura, mi derecha señala paisajes de continentes, y un camino claro y público.

Ni yo ni nadie puede andar por ti ese camino, debes andarlo por ti mismo.

Walt Whitman

Author Angel ©️ Voset.

2do. Poema Walt Whitman. (Libro hojas de hierba) Photography by John Pitre and fine art America.

Riqueza

¿Quién podría decir lo que ocurrió hace mucho tiempo, cuando sobre el globo sin vida colgaban estrellas y soles ociosos? ¿A qué Dios obedecían los elementos?

¿En que alas De qué viento iba el liquen y sé mecían las minúsculas semillas de poder que, alojadas en la roca, erosionaban la roca?

El primero de los pioneros sabía cuál era la dura tarea adjudicada, con paciencia, durante el largo año del cielo, edificar una casa en la materia.

Del aire, los siglos siguientes obtuvieron la enmarañada y extensa espesura, de la que saldrían las hojas de los tiempos que cubrirían y ocultarían las losas de granito.

Antes de que el cereal se agitara con dorado orgullo.

¿Que herreros, en que fragua , forjaron (en confusos eones, oscuros y callados que el aturdido cerebro apenas puede computar) el cobre y el hierro, el plomo y el oro?

¿Que antiquísima estrella podría salvar la fama de las razas que perecieron y cubrir el planeta con un suelo de cal?

Polvo es su pirámide y su mole:

¿Quién pudo ver qué helechos y palmas quedaron aplastados, bajo el seno de las montañas desmoronadas, en el seguro herbario del carbón?

Cuando se apilaron los montones de material, todo quedó baldío y sin valor hasta que llegó la sabia voluntad que escoge y, del limo y del caos, el ingenio devanó los hilos de la belleza y la proporción.

Entonces se erigieron los templos, las ciudades, los mercados, el taller de trabajo, el salón de las artes;

Entonces las velas surcaron los mares para alimentar al norte con los árboles tropicales; el viento de tormenta sopló, brotó el torrente y los ríos corrieron por sus cauces; nuevos esclavos colmaron el sueño del poeta.

Entonces se levantaron los muelles y se almacenaron las cosechas y los lingotes se añadieron al erario.

Aunque el hombre desatento lo olvidara, la materia lo recordaría y pagaría su deuda:

De sus motas y masas obtendrá sacudidas eléctricas y vínculos legales, que unirán sus fuerzas de la naturaleza salvaje a la conciencia de un niño.

Los mejores hombres… son moldeados por sus defectos.

—Ralph Waldo Emerson

Author ©️ Ralph Waldo Emerson.

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Pequeña mirada

Al destello de luna y despliegue de luciérnagas. Al manto de estrellas.

Perdida, a la espera. Impaciente. Contando farolas.

Una serena en un mar de personas

En serpenteantes callejuelas, en brizna salpicando aceras.

Una pequeña. Grano de arena.

Breve al sol de murallas. Al cielo inmortal sosteniendo a la tierra.

Sencilla. Sobre olas y vagas sombras… Soñadora.

Una pequeña. Algunas veces gigantesca.

En el vacío. Al recuerdo. De rama en rama persiguiendo mariposas.

Al final. En el atardecer Olvidada entre muros de piedra.

A los caminos de infancia. A las sepultadas sonrisas… por el tiempo e inclemencia.

Una mirada pequeña. De mi cuerpo prisionera. El verdadero rostro de mi alma.

Mientras el corazón no deje de latir. El cuerpo y el alma sigan juntos, la esperanza vive.

—Julio Verne.

Author Angel 🌹 Voset

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Colibrí

De vuelta a casa, por doquier mi mirada perdida… mis pies en estas veredas.

Mi espíritu buscando un milagro sobre las copas.

En nubes viajeras, colibrís. Golondrinas.

¡Dios Mueren las rosas! Es posible que la lluvia Ya nada sienta por ellas.

Los hombres no se compadecen aquí afuera, están a merced; a la orden de manecillas.

No es culpable tampoco el viento, pero ignora…

duerme tranquilo bajo aquellas sombras.

¡En estos caminos Moribundas las rosas! Las ciruelas. Tambaleante hierba.

De hierro soló el guijarro de montaña, no al golpeteo de cascada La pendiente rocosa.

Por estas veredas Buscando un milagro en un cielo sin estrellas.

¡Se marchitan. Palidecen las hojas!

No pueden correr hacia el río. Atadas. Encadenadas al tallo de espinas agonizan.

De hierro no son las orquídeas. Solamente las arenas.

No las rosas. No los colibrís Sin libar la miel.

Sin un sorbo de agua… de vida.

Como un hombre piensa… así es su vida.

—James Allen

El amor… es una expresión negada por la pobreza.

—Wallace D. Wattles

……… Author Angel 🌹 Voset ………

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