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Soy el viento en un velero

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Voces me llaman por mi nombre, no siento necesidad de responderlas. No anhelo ser lo que la sociedad quiere que sea.

Impacientes desde las sombras, no me interesan, mi cuerpo; la conciencia… son temporales como tormenta.

Nunca podría, diosa malévola, disfrazada de bien sobre la faz de la tierra.

En cuanto más despierta, manipula. Teje a su antojo los hilos de la vida, las cosas.

Y yo no puedo ser feliz de esa manera.

Mis alas no están atadas a una nube viajera, soy navegante en ellas.

Halcón peregrino, mi espíritu está por doquier, en la montaña rocosa… en el valle sobre las copas.

Solamente como el tiempo, no encadenado a las manecillas. En esencia verdadera a los segundos, días, a cada experiencia.

Agua sin forma, sólo hasta bañar… suavizar ásperas rocas, y deambular entre la maleza.

Soy colores del sol en diminutos granos de arena, de lluvia, sutil cántico de conchas vacías.

El viento en forma de un velero, de una golondrina, de una bandera que ondea.

De libertad vibrante en las venas, sin oídos al engaño de la conciencia.

La especie humana es adicta a las historias. Incluso cuando el cuerpo se va a dormir, la mente permanece despierta contándose a sí misma historias.

John Gottschall.

Your diamonds are not in far distant mountains or in a yonder seas; they are in your own backyard, if you but dig for them.

—Russell Conwell.

Author Angel <<©️>> Voset

Photography by Carol Cavalaris Pixels.com, Fine art America and Carla Carson.

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El arte de la guerra

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El movimiento eficaz es aquel que no se espera. El mejor de los planes, es el que no se conoce.

Los guerreros victoriosos vencen primero y después van a la guerra, mientras que los guerreros vencidos van primero a la guerra y después intentan vencer.

Los que disfrutan luchando y agotando sus fuerzas, morirán inevitablemente.

Los habitantes constituyen la base de un país, los alimentos son la felicidad del pueblo.

Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas.

Es más importante la victoria que la persistencia. La persistencia no es beneficiosa. Un ejército es como el fuego: si no lo apagas, se consumirá por sí mismo.

Un verdadero maestro vence a otras fuerzas enemigas sin batalla, conquista a otras ciudades sin asediarlas y destruye a otras naciones sin emplear mucho tiempo.

Ganan los que saben cuándo luchar y cuándo no.

Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro.

La invencibilidad está en uno mismo, la vulnerabilidad en el adversario.

La invencibilidad es una cuestión de defensa; la vulnerabilidad, una cuestión de ataque.

La defensa es para tiempos de escasez, el ataque para tiempos de abundancia.

Lo verdaderamente deseable es poder ver el mundo de lo sutil y darte cuenta de lo oculto, hasta el punto de ser capaz de alcanzar la victoria donde no existe forma.

Los guerreros expertos son capaces de permitir a la fuerza del ímpetu obtener por ellos la victoria, sin necesidad de ejercer su poder.

Cuando induces a los adversarios a venir contra ti, entonces su fuerza siempre está vacía, mientras no vallas hacia ellos tu fuerza siempre estará llena. Este es el arte de vaciar a los demás y llenarte a ti mismo.

Gana el que conoce primero la medida de lo que está lejos y lo que está cerca. El primero que hace el movimiento es el <<invitado >>, el último es el <<anfitrión>>.

Utilizar el orden para enfrentarse al desorden, utilizar la calma para enfrentarse con los que se agitan, esto es dominar al corazón.

Por regla general, es mejor no enfrentarse a una gran montaña ni oponerse al enemigo que se halla de espaldas a esta.

Existen rutas que no han de seguirse, ejércitos que no han de ser atacados, ciudadelas que no deben ser asediadas, terrenos sobre los cuales no se debe combatir, y órdenes de gobernantes que no debe ser obedecidas.

Presta atención a la luz cuando combatas en una montaña, no ataques cuesta arriba. No te enfrentes al enemigo en el agua.

Cuando no existe enfermedad en un ejército, es invencible. Si los pájaros se reúnen en el campo enemigo, es que el lugar está vacío.

El enemigo que actúa aisladamente, que carece de estrategia y que toma a la ligera a sus adversarios, inevitablemente acabará siendo capturado.

Las seis formas de ser derrotado: La primera es no calibrar el número de fuerzas; la segunda, la ausencia de un sistema claro de recompensas y castigos; la tercera, la insuficiencia de entrenamiento; la cuarta es la pasión irracional; la quinta es la ineficacia de la ley y el orden; y la sexta es el fallo de no seleccionar a los soldados fuertes y resueltos.

Cuida de tus soldados como cuidas de tus bienamados hijos, y morirán gustosamente contigo.

La victoria es absoluta, conociendo al cielo y la tierra. Cuidando de la salud, evitando la fatiga. No basta con depositar la confianza en caballos atados y ruedas fijas.

Puedes ganar cuando nadie puede entender en ningún momento, cuáles son tus intenciones.

Maneja las tropas como si fueran una sola persona. Colócalos en una situación de posible exterminio, y entonces lucharán por vivir.

Las armas son instrumentos de mal augurio, sólo deben utilizarse cuando no existe otro remedio.

La ira puede convertirse en alegría, y la cólera en placer, pero una nación destruida no se puede hacer renacer, y la muerte no puede convertirse en vida.

Siempre que vayas a atacar y a combatir, debes conocer primero los talentos de los servidores del enemigo, y así puedes enfrentarte a ellos según sus capacidades.

Sun Tzu — Libro El arte de la guerra. Dos veces milenaria, Breve reseña.

Angel <<©️>> Voset. Photography by GOHD books, mymodernmet.com and onsitegallery.com

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El arte de vivir

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Sonrío a la tierra en mí, y veo… estoy hecho de cuatro elementos, no es mi verdadero yo, no estoy limitado por este cuerpo. Soy uno con mis ancestros y descendientes.

Soy la totalidad del río de vida, de biológicos y seres espirituales. Que ha fluido sin cesar durante miles de años Y seguirá fluyendo por siempre.

Soy vida que se manifiesta bajo formas incontables. Soy uno con todas las personas y todas las especies, las que viven en paz y alegría, las que sufren y temen.

En este preciso momento. Estoy presente en el pasado y lo estaré en el futuro impredecible.

La desintegración de este cuerpo no me afecta; soy como el ciruelo, no muere cuando pierde sus flores.

Así como la presencia del mar Que no disminuye, cuando una ola se manifiesta y desaparece.

Mi alma y mi vida espiritual no están sujetos a nacer o morir.

Puedo ver mi presencia en la manifestación de este cuerpo Y después de que se desintegre.

Puedo ver mi presencia fuera de este cuerpo, incluso en este instante.

La duración de mi vida Como la de una hoja o la de un árbol, inconmensurable.

Y la idea de que yo sea solo este cuerpo, me separa de todo lo verdadero, del tiempo y el espacio De todas las demás manifestaciones.

Porque soy el sol Una estrella, veo en mí la tierra, nubes Nieve, lluvia Ríos y aves, montañas y mares.

Una blanca nube flota en en el cielo.

Las flores de un ramo florecen.

Nubes flotantes.

Flores florecientes.

Las nubes son el flotar.

Son el florecer las flores.

<< He llegado, estoy en casa No quiero correr más >>

He estado corriendo toda mi vida para no llegar a ningún lado. Ahora quiero detenerme.

Mi meta está en el aquí y el ahora, en el único tiempo y lugar Donde la vida auténtica… es posible.

Thich Nhat Hanh << ©️ >> Angel Voset.

Book El arte de vivir. Photography by http://www.imagekind.com, pixels.come painting Dina Dargo. Mother Nature and her white horse by Angela Stanton.

Thich Nhat Hanh << ©️ >> Angel Voset.

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Unidad y plenitud

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Siendo humilde te mantendrás íntegro.

Inclinándote permanecerás alzado.

Vaciándote seguirás lleno.

Consumiéndote podrás regenerarte.

El que poco posea, recibirá.

Al que tenga mucho, se le quitará.

Por ello el sabio abraza la unidad.

Convirtiéndose en un ejemplo para los demás.

No quiere exhibirse, y destaca por ello.

No persigue el egoísmo, y se hace estimable.

No pretende elogiarse a así mismo, y por ello obtiene reconocimiento.

No se antepone a otros, y por ello otros le enaltecen.

Porque no compite nunca, nadie puede luchar con él.

Como la antigua sentencia decía:

“ Siendo humilde te mantendrás íntegro”,

¿Acaso puede ser una frase sin contenido?

Es el camino que nos lleva a la plenitud.

Ni tus peores enemigos pueden hacerte tanto daño… como tus propios pensamientos.

Lao Tsé – El libro del camino y la virtud. Angel <©️> Voset.

Photography by Proantic. Jennie Marie Schell- fine art America. Pinterest. Estefani Cano.

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Arena y espuma

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Siempre estoy vagando en esta playa Entre la arena y la espuma.

La marea borrará las huellas de mis pies Y el viento esparcirá la espuma. Pero el mar y la playa continuarán por siempre jamás.

Un día encerré en mi mano un poco de niebla. Y al abrir el puño, ¡ay!, la niebla Se había convertido en gusano.

Volví a cerrar y abrir el puño, y vi que en mi palma había un hombre, De pie, de rostro triste, que me observaba.

Y volví a cerrar el puño; al abrirlo No había más que niebla. Pero escuché un canto de inenarrable dulzura.

Apenas ayer me sentía una partícula Oscilando sin ritmo en la espera de la vida. Ahora sé que soy la espera, y toda la vida palpita en rítmicos fragmentos En mi interior.

Me dicen, en su vigilia: “ Tú y el mundo en que vives no sois Más que un grano de arena en la infinita playa de un mar infinito.”

Y yo les digo, en mi sueño: “ Soy el mar infinito y todas las palabras No son más que granos de arena en mi playa.”

Sólo una vez me quedé sin palabras. Fue cuando un hombre me preguntó: ¿Quién eres?

Love one another, but make not a bond of love: let it rather be a moving sea between the shores of your souls.

Author Khalil Gibrán, Poem fragments Mar y espuma -1926, photography by Pinterest, http://www.stocky.com and Deskgram.

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Guijarros y cochas de mar.

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No sé que pensará el mundo de mí… pero me veo como si no hubiese sido más que un muchacho, aquel que juega en la orilla del mar.

Y se divierte descubriendo de vez en cuando, un guijarro pulido… o una concha preciosa, mientras el gran océano de la verdad se extiende inexplorado frente a mí.

El movimiento de una mariposa entre las flores, el de una bola de billar rodando hacia la victoria de una carambola.

El del cometa Haley, siempre puntual en sus espaciosísimas visitas al sistema solar.

El que dibuja una parábola de agua, surgiendo de la boca de una manguera de riego.

El de una nube o un velero empujados por el viento, el movimiento señorial de un buitre subiendo la térmica en hélice.

El revolucionado colibrí, mientras liba el néctar suspendido en el aire.

El caminar de un insecto sobre la piel del agua, el de las moléculas de un gas encerrado en una botella.

El de una flecha disparada por un arco, la estabilidad de un puente frente a un terremoto.

El movimiento turbulento de las aguas de un arroyo de montaña, el de una jabalina lanzada por un atleta… en busca de su objetivo final.

El de la luna entorno a la tierra, el de la tierra entorno al sol, el del sol a través de la galaxia.

El de una boca acercándose trémula y extasiada… por primera vez a otra boca.

Hay un agente vital que se difunde a través de todas las cosas que hay en el mundo, un espíritu mercurial extraordinariamente sutil y absolutamente volátil.

Isaac Newton

Angel Voset- Isaac Newton, libro de ciencias. Photography by fine art America, and Pinterest.

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El último mago

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Recuerdo el día en que decidí venir a este mundo, con el fin de volver a traer de nuevo la magia a la humanidad.

Y es que la magia, ha sido siempre parte de mi vida… la siento en la tierra, la veo en el fuego, la respiro en el aire y la escucho en el agua.

Cuando se habla de magia, suelen mencionarme, aunque de formas decorosas y grandilocuentes con las que no puedo evitar sonrojarme.

Pero soy consciente de que mis historias forman ya más parte de una leyenda, que de la realidad… y entiendo porqué.

Entiendo que en un mundo falto de magia, se valore tanto la misma.

No me creo en el único poseedor de ella, ni tampoco aspiro a ella.

Y al fin y al cabo, todos provenimos del mismo lugar y por ende… somos parte de esa magia.

Todos nosotros somos los verdaderos magos de nuestras vidas.

Nunca comprenderé… porqué la humanidad ha usado siempre sellos para marcar a las personas, como si fuesen simples papiros.

Si bien comprendo que la impronta de quien fui, se haya fusionado como parte de una leyenda.

Me apena observar, como muchos intentan reducirme, transfigurándome en una simple e ingenua imagen.

En un difuso recuerdo del que fui, en mis últimos años en la tierra.

Y si bien mi senectud fue una época gloriosa… también fue un periodo profundamente doloroso.

Pocos son conscientes, también yo disfruté de la bella inocencia de mi infancia, de la estimulante rebeldía de mi juventud y de la madurez de mi vejez.

A veces me pregunto, ¿porqué los seres humanos, parecen querer ocultar su propia humanidad?

Convirtiendo a aquellos que no comparten ahora su tiempo y espacio, en figuras que no representan los valores de lo que deberíamos sentirnos orgullosos.

Aquello que nos haga ver, que en el fondo… todos somos parte de un todo común.

Mucho perdí entonces, pero nadie parece recordarlo ahora… pues siguen todavía inmersos en su profundo letargo.

Me pregunto, ¿cuándo despertarán aquellos que me acompañaron en tantas aventuras, en esos remotos tiempos?

Y es precisamente que por el tiempo… por lo que la gente solo me recuerda, por quien fui en mis últimos años de una de mis vidas.

Pero pocos conocen mi origen, la semilla que nació en mí… en aquellas tierras donde la magia, vibraba en cada partícula de materia.

Todo parece haberse diluido en el océano de los sueños, en el mar de aquellos difusos recuerdos… que ha muchos les conviene mantener entre las brumas.

Pero no por eso significa, que todo aquello que viví… aquello que sentí, no sea verdad.

Siempre he sentido, que no es tan importante las condiciones y circunstancias en las que uno viene a este mundo, sino lo que hace uno a partir de entonces para mejorarlo.

Mucho tiempo tuvo que pasar, hasta que una noche gélida de tormenta… en aquella remota cueva, abatido por las circunstancias, los recuerdos y el dolor.

Sintiendo todo el peso de mi existencia sobre mi ser, me rendí ante la vida, me rendí ante mí mismo.

Entonces solo fui capaz de levantar mi mirada y contemplar las estrellas, y fue ahí… observando esos diminutos puntos de luz que se esparcían por todo el obscuro firmamento.

Cuando fui consciente, de que verdaderamente… nunca, nadie se encuentra ausente de amor.

Nunca fue fácil saber desde un comienzo el final, ni tampoco poseer la visión de la plenitud, no es fácil ocultar que perteneces a otro mundo… silenciar el verdadero sentir de quien eres realmente.

Nunca quise destacar sobre los demás o poseer todo el poder, lo único que siempre anhelé… fue poder ser yo mismo.

Mi vida siempre estuvo repleta de experiencias asombrosas y encuentros sobrenaturales, fui capaz de escuchar a los árboles, hablar con los animales y fusionarme con la naturaleza.

Fui consciente de que todo lo que existe se encuentra rebosante de luz.

Como si todo vibrase en un latido común, expandiéndose más allá de si mismo.

Surqué mi océano interior y sucumbí hasta la más profunda obscuridad, pero gracias a ello… fui capaz de tomar el impulso necesario para navegar bien alto, hasta el infinito mar de las estrellas.

Y fue ahí cuando recordé, quien era, cuando descubrí mi origen ancestral.

Cuando paseo por Avalon, en ocasiones me gusta cerrar los ojos… sentir como la magia acaricia mi corazón y hace vibrar mi alma con el cosmos.

Pues en ese momento entiendo… que soy al fin y al cabo, un hijo de las estrellas.

Copyright Merlin, El último mago de la Atlántida- Angel Voset, ACG. The story behind the legend of Avalon. Naturnia- YouTube.

Photography by divine-design, Fabulous Realms, Stmed-net, Salik.biz and Mark Piggott.