Noches de insomnio

¡Oh, noche! Ni el violonchelo y su dulce voz.

En vano a mis sueños tranquilos Lágrimas, desesperación.

¡Dadme un poco de tiempo! Si ya no me ama, y mi alma al vacío arrojó.

Porque podría decir lo que aún hay en mí, pero no soy fuerte, quien lanza a las hogueras amor.

¡Oh, noche! He dejado de ser uva a sus vinos, racimo dispuesto a su creación. A sus labios licor.

No volveré a sus montañas, a bañarme en sus ríos… ya no necesita mi cuerpo el calor.

¡Ya vivo! Guíala por el buen camino, que yo seguiré mi andadura sin dolor.

No existe abrigo en este nido, llévatela lejos de este débil corazón.

Sobre mi cama rodaron ayer sus besos, han muerto tristes y abatidos a los pies del buró.

Sin ella mi alma es de júbilo. Una vez más la lección aprendió.

¡Y perdón, noche! Si un detalle o una flor, en mi nombre invitaron al juego de seducción.

No he sido temerario, tal vez los recuerdos. Lo que un día vivimos entre ella y yo.

Bienaventurado el hombre… que ha encontrado una forma de amarse así mismo.

Los ojos de los hombres conversan tanto como sus lenguas, con la ventaja de que el dialecto ocular no necesita diccionario, sino que se entiende en todo el mundo.

—Ralph Waldo Emerson

Author Angel <>©️<> Voset

Photography by Pinterest, painting (editada) <> William Blake <>

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5 comentarios en “Noches de insomnio

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