Nada me hace falta

Rueda, el viento remolinea, dejó de cantar la cigarra… un pueblo, árboles de pie me acompañan.

Golondrinas viajeras revolotean, giran con el azul de sus alas.

La neblina escudriña, entre pinos se enreda, descansa… en ramas secas y olvidadas.

Caen semillas sin cesar en picada, hojas lentas, decoloradas al suelo se abalanzan.

Llueve, torrentes serpentean por veredas nuevas, viejas… delgadas.

El río se eleva, huecos troncos hacia mil aventuras arrastra.

Nada me hace falta, aún brilla el sol más allá de aquellas nubes opacas… Dios está conmigo en las malas y en las buenas.

Tengo todo en esta montaña, para mí es sagrada… el verano agoniza, el otoño brota a sus anchas.

El encanto de tierra mojada, de rama en rama la desnudez y su comparsa.

Existimos temporalmente a través de lo que recibimos… pero vivimos eternamente a través de lo que damos.

Douglas M. Lawson

Author Angel Voset, ACG. Photography by Pinterest and quiet-corner.com

Las dificultades… son una razón para triunfar.

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12 comentarios en “Nada me hace falta

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