El ayer se fue de madrugada.

Debo recordar que soy como una lágrima, que fácil desaparece…. si un pañuelo logra besarla.

Que mañana puede ser muy tarde para poner a prueba mis ideas… mis añoranzas.

Que no debo esperar demasiado por las condiciones perfectas, exactas.

Que hoy el presente interesa… que el ayer se fue de madrugada.

No debo olvidar que la vida, es como una vela… que poco a poco se extingue hasta no observarla.

Que mientras tenga luz, debo esparcirla de casa en casa, entregarla.

Que mientras viva, debo dar lo mejor de mí, sin importar las miradas.

Que todos lo ríos al mar desembocan, que la vida también se acaba.

Que ahora se respira, que mañana puedo estar desprevenido y dejar todo lo que hace feliz a mi alma.

Que la vida sobre hilos de seda cuelga… se entrelaza, y que en cualquier momento todo se nos arrebata.

Debo recordar siempre, que voy de paso y que seré una huella… al atardecer, mañana.

Un viajero sin pertenencias, un aventurero al compás del mundo que marcha.

Un árbol, mientras el leñador no venga con su hacha, mientras de Dios… no reciba la llamada.

Que al final soy nada, polvo que el viento levanta.

Author Angel C. García [ Angel Voset ] Photography by Revista Ecclesia.

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