Debí decirle que la quería.

Debí no callar, contarle que al no tenerla… el tiempo, los momentos, en monotonía se convertían.

Que los segundos eran días… que el sol no salía, cuando mis ojos no la veían.

Que la luna no se encendía, cuando mis brazos no la hacían prisionera.

Que los ríos se detenían cuando su sonrisa… no era parte de mi vida.

Debí hablar, no guardar lo que mi corazón sentía… al contemplar su emoción por las cosas nuevas, su alegría.

Platicarle acerca del vacío, aquel que en mi pecho se abría, cuando su compañía desaparecía.

Debí no enmudecer… la última vez que nuestras miradas, chocaron en esa esquina.

Hubiese tomado su mano, y no dejar que partiera… abrazarla, y ser feliz junto a ella.

Caminar entre la brisa… aceptar sus defectos, sus fortalezas, amarla a ciegas; sin mentiras.

Author/ Angel C. García

Photography, anónimo.

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