Lluvia…

Me gusta el modo en que besas a una flor sin desojarla, ese afán por querer a la tierra de una forma desinteresada.
El tintineo de tus gotas, al resbalar por mi ventana.

Amas y no te cansas, eres bienvenida a donde haces falta y despreciada… a donde eres demasiada.

Pero eso no te importa, no te cambia, regresas y das vida… sin pedir nada.

Quiero aprender lo que enseñas, lo que muestras… cuando te envuelves en calma.

Porque algunas veces intento ir hacia atrás y devolver esa confianza, pero sin ser valorada sino pisoteada… ¿cómo dar vuelta y pretender que no daña?

Porque algunas veces mi nombre se mancha, por aquellos que hablan… cuando doy la espalda.

Lluvia… cómo sin perder la cordura, callas, ignoras y te marchas.

Necesito saber lo que tú corazón guarda… el secreto que no permite empañar, lo que en esencia regalas.

Amas y no te cansas, no lo sé… tal vez tus pasos y tu mirada, poseen eso de lo que carece mi alma.

Amas sin trabas, amas sin lamentos, sin correspondencia inmediata; amas aunque te hieran… sin palabras.

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